Artículo publicado en la Revista Yerba Buena. Número 4. Julio de 2006. - Ingrese al sitio de la Revista Yerba Buena

 
 
 
 
 
 
 
 

Pioneros del Transporte en Yerba Buena

Cuando nacía el siglo XX, una familia de visionarios apostaba su esfuerzo al trabajo y el sacrificio, sin imaginar que sería el inicio de la primera empresa de transporte de pasajeros que unía Yerba Buena con San Miguel de Tucumán.

Corría el año 1928, cuando Antonio Sánchez, vecino de Yerba Buena, oriundo de Estella (España), pone en marcha una empresa, cargada de sueños y con enormes expectativas pero carente de antecedentes que permitan vislumbrar un destino venturoso.

Allá por 1916, se habían afincado en un predio sobre calle Belgrano, componiendo una típica familia española con don Antonio como cabeza del grupo familiar, su esposa doña Primitiva Inza y sus cuatro hijos: Isidoro, Luís, Agustín y Lorenzo, en una incipiente Yerba Buena que recién comenzaba a tener ribetes de localidad, que contaba con la autoridad comunal atravez de la Comisión de Higiene y Fomento, con escuelas públicas, servicio telefónico y comenzaba un proceso de crecimiento demográfico merced a la extensión y luego pavimentación de las avenidas Aconquija y Solano Vera. La primera llegaba hasta el pie del cerro San Javier. La adecuación de estas calles no solo sirvió para ampliar el horizonte vegetativo de la población, sino que determinó la necesidad de nuevos servicios. Entre ellos la construcción de viviendas y edificios, donde don Antonio demostró su oficio a través de su empresa constructora, dejando su testimonio en casas particulares y edificios públicos como la construcción de la torre de la Parroquia de Marcos Paz.

Precisamente, la apertura de nuevas rutas de comunicación creó la necesidad de disponer de algún medio que permitiera llevar y traer a los pobladores desde la ciudad Capital, cosa que hasta ese momento era atendido en forma interrumpida por los llamados Coches de Plaza (los tradicionales Ford T) instalados en Yerba Buena a través de los vecinos como Zulli, Cañizar, Chipolino, etc.

Fue así, que Isidoro Sánchez, con alma de precursor y sustentado en su capacidad de buen mecánico de automotores, entusiasmó a su padre a poner en marcha una empresa de transporte, y así nació a fines de 1928 la “Empresa Aconquija-Línea K”, lo que sin proponérselo sería el primer transporte de pasajeros. Eran tiempos difíciles, lo que exigió una gran cuota de esfuerzo, trabajo y sacrificios, los que asumieron con plena vocación de grupo familiar. Cada uno asumió un parte de trabajo y responsabilidad, siendo Isidoro el gestor y responsable de cuidado mecánico de las tres unidades iniciales del servicio, eran ómnibus grandes de color azul. A los demás integrantes del grupo familiar les tocó las tareas de administradores, controladores, inspectores, chóferes y a veces ayudantes mecánicos. Siendo doña Primitiva el sostén familiar atendiendo el hogar, pero que en muchos momentos colaboró con los trabajos de la empresa (como bien relata la profesora Saleme en recuadro aparte), sin escatimar esfuerzo alguno.

Fue una epopeya de trabajo, que al poco tiempo se incrementó cuando Isidoro y Agustín deciden adquirir la concesión de la Primera Confitería, llamada Parque Aconquija, al pie del cerro San Javier. A cuya atención le incorporaron un servicio de transporte que unía la CONFITERÍA y la PLAZA INDEPENDENCIA, al que se llamaría el Servicio de LAS BAÑADERAS. Este paseo, significaba para la época, un verdadero Turismo de Aventura, teniendo en cuenta el paisaje agreste, la tupida vegetación, cada tanto alguna casa de campo de las grandes fincas, y caminos difíciles de transitar.

El incremento que sufrió la empresa Aconquija para atender la demanda de la población, es que de tres unidades iniciales pasaron a doce micros, lo que obligó a que se tuviera que instalar un amplio galpón que sirviera de base para la atención diaria de sus unidades de servicios, con un sector de taller mecánico y reparaciones; un sector de repuestos automotores en general y un sector para provisión de combustible, que consistía en una bomba de extracción a palanca manual, que en principio era para la provisión de las unidades de la empresa y luego con el incremento de los primeros autos particulares, cubría las necesidades de urgencia de los mismos. Y hacia 1963 aparecieron los primeros surtidores eléctricos. El lugar se hizo famoso como “El Surtidor”. Así fue que la costumbre de brindar ayuda a los vecinos y amigos, los llevo a extender el servicio de venta de repuestos y combustible al público en general. Emprendimiento que ya contaba con el conjunto de los hermanos.

Pero la empresa como actividad de transporte de pasajeros, sufriría un impase en el año 1946, cuando el estado decidió estatizar el sistema de transporte, al cual, con los años le siguió el funcionamiento de los Trolebús; y luego en 1960, bajo el gobiernos de Celestino Gelsi se dispuso nuevamente la privatización de los transportes de pasajeros, permitiendo al grupo de los Sánchez volver a poner en marcha la Empresa Aconquija, pero esta vez abandonando los servicios locales de Yerba Buena con San Miguel de Tucumán, de la vieja línea K, por el nuevo servicio hacia los valles Calchaquíes, con nuevas unidades y en un primer servicio provincial Tucumán-Tafí del Valle, para luego llegar hasta Santa Maria(Catamarca)y Cafayate(Salta); poniendo al alcance del turismo provincial y nacional las bellezas de nuestros valles. Convirtiéndose, actualmente, la Empresa Aconquija en una de las mas sólidas y moderna de la zona.

Así fue que el inexorable paso del tiempo, se llevó a Don Antonio, allá por el año 1944, cuando todavía eran tiempos difíciles y de mucho sacrificio. Pero fue Doña Primitiva Inza, junto a sus cuatro hijos quienes tomaron las riendas de la empresa que año tras año crecía y se diversificaba, hasta que en el año 1958, ella tambien, con el saber haber cumplido, dejo la tarea para que sus descendientes se hicieran cargo de las distintas empresas. Así fue que a Agustín, fallecido en 1976, le siguieron sus hijos Fernando, Agustín y Jorge, al frente de Sánchez Repuestos; a Isidoro, quien falleció en 1984, lo sucedieron Graciela, Enrique, Analía y Eduardo; a Pablo Luís, fallecido en 1987, lo siguieron Ana Maria y Gustavo en la Empresa Aconquija; y a Lorenzo, quien dejo de existir en 1994, le siguieron Justín, Alicia, M Sonia, Daniel, Beatriz y Cecilia quienes se hicieron cargo de la estación de servicios Surtidores Marcos Paz, la que luego se transformo en GNC actualmente ubicada en camino del Perú.

Así será que Don Antonio y Doña Primitiva, disfrutaran de haber cumplido con los sueños de todo inmigrante que vino a cumplir el deseo de una patria grande.

 

Material provisto por nietos de don Antonio Sánchez, extraído y recopilado de distintos informes sobre Yerba Buena.